Señora madre de Valèrie:
Es un gusto saludarle. Tenía muchas ganas de escribirle luego de leer el diario de su hija. Hay tantas cosas que quisiera decirle, pero quizá preferiría hacerlo en persona, lo cual es imposible. Así que solo diré lo más importante.
Para empezar, no sé si realmente se sintió mal con todo lo que le ocurrió a su hija. Talvez no. Según su hija, usted es la peor lacra de la vida. Uno de los errores de Dios. La verdad no me agrada mucho que digamos, y creo en todo lo que Valèrie decía sobre usted. No puedo creer que sea tan hipócrita, usted jamás quiso a su hija. Y estoy casi seguro de que el haberle internado fue indiscutiblemente solo para desembarazarse de ella (como diría Valèrie).
Ahora entiendo a su esposo. Con alguien como usted es mejor morirse. Gracias a Dios decidió marcharse y llevarse a su hijo con él. De lo contrario, seguro terminaban como Valèrie o peor. Me parece extremadamente repulsiva su manera de coquetear con todo ser viril que se atraviese en su camino.
Por otro lado, también le echo la culpa de que Valèrie haya decidido morir. Según mi punto de vista, ella se suicidó, y la mayor razón fue usted. Debería sentirse avergonzada por lo que le hizo y talvez sería bueno que usted también se suicidara.
Bueno, creo que eso es casi todo lo que opino. Espero le haya parecido interesante. Por favor, jamás vuelva a tener hijos. Sería definitivamente un crimen.
Atte. René Hernández Seoane







